El asma es una enfermedad pulmonar producida por la inflamación y estrechamiento de la mucosa de los bronquios, impidiendo la salida correcta del aire de los pulmones. Esta enfermedad causa episodios recurrentes de sensación de falta de aire (disnea), pitos en el pecho con la respiración (sibilancias), tos y sensación de opresión en el pecho.

 

El asma bronquial se caracteriza por una obstrucción reversible y ocasional de la vía aérea (la nariz) que, si no se trata adecuadamente, puede llevar a una obstrucción permanente.

 

Para algunas personas, el asma es una molestia menor pero para otras puede ser una problemática que les dificulta en sus actividades cotidianas, incluso, que puede producir ataques que pongan en riesgo sus vidas.

Síntomas del asma

Los síntomas del asma varían según la persona pero, principalmente, comprenden:

  •         Tos con o sin producción de secreciones (flema).
  •         Silbidos y presión en el pecho.
  •         Rinitis: estornudos, picor de nariz, congestión nasal…
  •         Retracción de la piel entre las costillas al respirar.
  •         Dificultad para respirar que empeora con el ejercicio o la actividad.
  •         Silbidos o sibilancias cuando respira.
  •         Disnea (fatiga y dificultad para respirar).
  •         Dolor o rigidez en el pecho.
  •         Dificultad para dormir.

Causas del asma

El asma suele iniciarse en la infancia, etapa en la que aparece como respuesta a determinados agentes que producen alergia como el polen, los ácaros de polvo, las partículas de la piel de algunas mascotas, el aire frío o algunos alimentos.

 

Otro punto relevante son los agentes desencadenantes del llamado asma ocupacional. Este es el que viene como consecuencia de algunos oficios o profesiones como pueden ser panaderos, granjeros, fabricantes de detergentes, operarios de diferentes empresas siderúrgicas, trabajadores de la madera, del plástico, de laboratorios, mineros, etc.

Tratamiento del asma

Si somos conscientes de que padecemos alguno de estos síntomas, lo principal es acudir a la consulta del médico especialista: alergología. El tratamiento más eficaz para el asma consiste en realizar algunas pruebas diagnósticas y establecer una terapia farmacológica a base de broncodilatadores para abrir las vías respiratorias. Estos análisis pueden ser desde un análisis sanguíneo completo, una radiografía de tórax, pruebas de la función pulmonar o alérgicas.

 

También debemos tener en cuenta que el asma cambia con el paso del tiempo con lo que es relevante realizar consultas periódicas con el médico para analizar tus síntomas y hacer cualquier ajuste necesario al tratamiento.

 

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