Al año mueren alrededor de 17 millones de personas por enfermedades relacionadas con el corazón. Según la Federación Mundial del Corazón, muchas de ellas podrían llegar a evitarse.

 

En total, un 80% podrían evadirse manteniendo unos hábitos de vida saludables, ya que lo principal para conseguir un buen estado de salud cardiovascular es minimizar o eliminar los factores de riesgo. Es decir, las características biológicas y aquellos factores externos que potencian la posibilidad de padecer una enfermedad del corazón.

 

Al introducir paulatinamente en nuestro día a día una rutina saludable, indirectamente estaremos ayudando a que nuestro sistema cardiovascular se mantenga sano.

 

Algunos de esos hábitos pueden ser los siguientes:

 

Mantener una alimentación sana y equilibrada

La alimentación es sin duda uno de los puntos más importantes a tratar, ya que el sobrepeso y la obesidad son los causantes del 75% de los infartos, según un estudio de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y de Unidades Coronarias.

 

Por ejemplo, la dieta mediterránea (compuesta por frutas, verduras, pescado, carnes magras, legumbres y aceite de oliva), junto con unos pocos de frutos secos, ayuda a disminuir tanto el riesgo cardiovascular como la mortalidad a causa de alguna enfermedad relacionada con el corazón.

 

Dejar de fumar

El consumo de tabaco causa grandes problemas en todo el organismo, entre los que se encuentra el detrimento de las arterias. Con cada cigarrillo se disminuye la cantidad de oxígeno en sangre, esta se vuelve más espera y aumenta la frecuencia cardiaca y la tensión.

 

No debemos olvidarnos de su  efecto negativo en los pulmones y la vejiga.

 

Revisar la tensión arterial y el colesterol

Es recomendable llevar un seguimiento, y en el caso de encontrarse fuera de los límites uno de los primeros pasos es empezar a cuidarse bajando el consumo de sal.

 

Uno de los principales motivos que provoca la aparición de ictus e infartos es la obstrucción de las arterias debido al exceso de colesterol malo (LDL). Para que esto no suceda es recomendable reducir las grasas saturadas, presentes en lácteos enteros, embutidos, bollería industrial, aperitivos salados y otros productos procesados. Podemos sustituirlos por otros alimentos eficaces contra la hipertensión, como pueden ser todos aquellos que contienen omega-3, y productos lácteos o suplementos nutricionales que contienen fitoesteroles.

 

Decir adiós al estrés

Tómate la vida con calma. El estrés es un factor de riesgo que pone en peligro nuestro organismo provocando hipertensión arterial. Ante una exposición prolongada es importante aprender a desconectar. Dedicar tiempo a tus hobbies, o la práctica de algún deporte o actividades como el yoga pueden ayudarte en esas ocasiones.

 

¡Recuerda! Ante cualquier dolencia o consulta acude a tu médico para informarte.